Sabado 8, de Diciembre
EL CAMINO DE SALVACION
LECTURA: Hechos 8:18-23
18 Cuando vio Simón que por la imposición de las manos
de los apóstoles se
daba el Espíritu Santo, les
ofreció dinero,
19 diciendo: Dadme también a mí este poder, para que cualquiera
a quien yo
impusiere las manos reciba el Espíritu Santo.
20 Entonces Pedro le dijo: Tu dinero perezca contigo, porque
has pensado
que el don de Dios se obtiene con dinero.
21 No tienes tú parte ni suerte
en este asunto, porque tu corazón no es recto
delante de Dios.
22 Arrepiéntete, pues, de esta
tu maldad, y ruega a Dios, si quizás te sea
perdonado el pensamiento de tu corazón;
23 porque en hiel de amargura y en prisión de maldad
veo que estás.
VERDAD CENTRAL: Los favores de Dios no se compran
con
el dinero.
INTRODUCCION
El mundo materialista en el que vivimos nos ha enseñado que
el dinero tiene un poder casi ilimitado. Siempre
se ha.pensado
que quien tiene dinero lo tendrá todo. A más
dinero, más
poder. Esta forma de razonar ha llevado a muchas personas a
pensar que si logran amasar una buena fortuna no
carecerán
de nada en la vida. Sin
embargo, la experiencia ha
demostrado que el dinero no
es omnipotente. Es más, se ha
comprobado que con el dinero solamente se puede
obtener lo
que es de menor valía. Las más
grandes virtudes y bienes no
pueden ser compradas con dinero. No se
puede comprar el
amor, ni la felicidad, ni la armonía hogareña.
igualmente,
cuando se trata de los valores espirituales, la Biblia
no
solamente declara que tal cosa es imposible sino que también
condena severamente a los que así piensan. El
relato que
comprende la lección de hoy nos demuestra
como los favores
de Dios no se pueden comprar con el dinero
I CUERPO
I
1- El egoísmo del hombre materialista.
Simón era uno de los de la región de Samaria que
habían
creído. Este Simón había sido anteriormente un mago
que
había engañado por mucho tiempo a la gente. Cuando
él
observó "que por la imposición de las manos de
los
apóstoles se daba el Espíritu Santo, les ofreció
dinero,
diciendo: Dadme también amí este poder" (vs.18-19).
En la
petición de Simón es fácil notar que su interés no era
otro
más que el de tener un poder especial para continuar
en su
posición de eminencia ante los samaritanos. El
pensó que el
dinero que daría a los apóstoles a cambio de tener el
poder
de bautizar con Espíritu Santo, era una
inversión de la cual él
podría después sacar gran provecho. Sí él
quería comprar el
poder del Espíritu era porque también pensaba venderlo.
[Cuán equivocado estaba! Por su mentalidad
materialista
quería seguir pensando del evangelio como se piensa
del
mundornlqualmente,
existen muchas personas que piensan
que con su dinero pueden comprar el perdón de Dios.
Muchas religiones han contribuido en mucho a esparcir
este
error estableciendo tarifas de cobro por sus
servicios. Esta
actitud mercantil ha vuelto tales religiones en un
próspero
negocio en donde se vende a precio de oferta el perdón
y la
bendición de Dios.
2- La inutilidad del dinero para con Dios.
Cuando Pedro escuchó el ofrecimiento del mago Simón,
se
sintió muy indignado y tuvo que hacerle ver que el
evangelio
de Cristo no es un baratillo de mercado, diciéndole:
"Tu
dinero perezca contigo, porque has pensado que el don
de
Dios se obtiene con dinero"(v.20). Las
palabras de Pedro
fueron muy severas. El
pensamiento de Simón había
bordeado en lo blasfemo y merecía una seria
reprimenda.
1) Mente camal yegoista: Pro 21:6, 05.12:7, Mi. 2:2, Mt. 23:25, Ro. 8:7,
Ef. 4:17, 1 Ti. 6:10.
Todos aquellos que creen que con un poco de dinero
podrán
comprar el favor de Dios están en un error que merece
igual
condenación.
Ni todo el dinero del mundo puede
comprar una
sola gota de la sangre redentora de Cristo. El
arrepentimiento y
la fe son cosas que no están en venta. El
bautismo en agua, las
sanidades,
las oraciones son cosas que no deben ser
dadas por
precio. Se reciben por gracia y deben administrarse por gracia;
para que el más pobre de los hombres tenga también acceso
a
ello.
3- El verdadero precio.
Puesto que el don de Dios no se compra con dinero, debe
existir
otra manera por la cual se pueda recibir. Pedro
indicó a Simón
este otro camino cuando le dijo: "Arrepiéntete
...
y ruega a
Dios"(v.22). Es por medio del arrepentimiento sincero y la
súplica constante que se reciben los favores de
Dios. Para el
hombre es más práctico pagar unos cuantos billetes
por
obtener algo de Dios que humillarse hasta lograrlo. Pero la
Escritura establece que sin arrepentimiento no es
posible
recibir nada de Dios (Le. 13:3). Es
necesario humillarse y rogar
al Señor. Cuando el hombre reconoce su miseria espiritual
y
confiesa ser incapaz de lograr la salvación por sus propios
medios es cuando la misericordia del Señor ha
comenzado a
operar en él. Este camino,
aunque no el más fácil para el
hombre es el único que existe para recibir algo de
Dios. El único
camino garantizado. Todo lo
demás no es más que un sueño
que no beneficia a nadie sino sólo" al que, supuestamente,
vende las gracias de Dios. (1)
I APLlCACION
I
Aquellos que solamente confían en su dinero
perecerán
juntamente con él. Es necesario buscar a Dios con un
corazón
contrito y humillado, con
verdadera sinceridad y
arrepentimiento. El pecador que sé vuelve a Dios de
esta
manera seguramente que hallará las
puertas de la salvación
abiertas.
1) El deber del arrepentimiento: Ez. 18:31, Os. 14:2, JI. 2:12, Mt. 3:2,
Le. 13: 2-3, Heh. 3:19, 8:22,17:30.
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